Mark Jenkins o el artista de la calle se dedica, en la sección dentro de su galería dedicada a fotos de exteriores, a crear esculturas amputadas o imposibles. Luego, las deja en la calle para observar, y de paso grabar, las reacciones de la gente.

El hombre de la pared fue una de las instalaciones que dejó perplejos a los ciudadanos de Washington DC.

Otro de sus proyectos es Storker Project, una serie de esculturas hechas con cinta adhesiva que invaden espacios públicos.

Podéis ver más instalaciones en la calle aquí y aquí.
Via: matarratas