Que juventud, música y movimientos culturales siempre han estado viculados no es nada nuevo; y son innumerables las películas que de un modo u otro lo reflejan.

Algunas se centran en el movimiento hippie; como Easy Rider (película de culto de esta generación), Hair o Zabriskie Point.

El director de esta última, Michelangelo Antonioni; es autor de otra notable película, Blow-Up,que refleja el ambiente de pop y psicodelia de los 60. Otras películas enmarcadas en esta época son Quadrophenia (sobre el movimiento mod), Hairspray (1988), del excéntrico John Waters, cuyo remake se estrenará en julio de este año; American Graffiti; Un, dos, tres... al escondite inglés (Iván Zulueta) y la más reciente Factory Girl; biografía y altibajos de la musa de Andy Warhol en la Factory, Eddie Sedwick.

Velvet Goldmine, de Todd Haynes, capta los inicios del glam rock de los setenta, su ascenso y declive (a través de unos protagonistas que evocan a David Bowie e Iggy Pop).

El punk también tiene cabida en films como The Filth and The Fury, documental sobre los Sex Pistols; y Sid y Nancy que trata sobre la relación de el cantante, Sid Vicious, con Nancy; una de sus groupies.

La movida de los ochenta en España es retratada en títulos como, entre otros; Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (de Almodóvar por supuesto);
Spinal Tap es una parodia de los tópicos del heavy metal centrada en un supuesto grupo con el mismo nombre.

The Rocky Horror Picture Show es una comedia musical que hace un alegato a la libertad y a la diversión con unos personajes de lo más variopinto. Esta película tiene la particularidad de que creó todo un séquito de fans que todavía hoy, 30 años más tarde, acuden a los cines en los que aún se proyecta vestidos como los protagonistas para corear las canciones y repetir por completo los diálogos.

Hedwig and The Angry Inch, de John Cameron Mitchell (director de la reciente Shortbus) es un musical en el que un transexual llamado Hedwig recorre cutres locales de Estados Unidos al frente de su grupo de música.

Una de mis favoritas es, sin duda, 24 Hour Party People, de Michael Winterbottom (director de la célebre Wonderland).

La película gira en torno a la historia del espectacular ascenso de la discográfica Factory Records de Manchester, lugar de origen de grupos como Joy Division(acaba de estrenarse en Cannes "Control", biopic sobre la vida y temprano suicidio del cantante Ian Curtis), New Order (reagrupación de los componentes de Joy Division tras el suicidio de Ian) y Happy Mondays.

Tony Wilson, tras asistir a un concierto de los Sex Pistols a finales de los 70, decide fundar el sello discográfico Factory Records (1978) como forma de dar salida a las bandas que programa en su club The Factory, y se convierte en cazatalentos y promotor musical.

Tras lanzar Factory Records, compran un local y ponen su propia discoteca, Hacienda (1982), que pronto se convierte en una de las más conocidas del mundo.

Se empezaba a formar la época del llamado "Madchester", término acuñado en la escena musical alternativa que se desarrolló en Manchester a finales de los años ochenta y principios de los noventa y que tomó su nombre del EP grabado por Happy Mondays en el 89, titulado Madchester Rave On (Hallelujah!).

Entre los artistas asociados a esta escena, que mezclaba elindie rock y la música dance, se incluyen The Stone Roses, Happy Mondays, The Charlatans, Inspiral Carpets, 808 State y A Guy Called Gerald.

Os dejo la canción de los Happy Mondays que da título a la película, "24 Hour Party People".

Otro factor clave en la creación del Madchester hacia finales de año fue la llegada repentina del éxtasis a la ciudad, que según la leyenda fue supuestamente importado de Ámsterdam por un amigo de los Happy Mondays.

Durante 1988 el Acid House se hizo popular en todo Reino Unido.

Sin embargo, la fiesta no durará eternamente. El sello editó parte de los discos más emblemáticos del pop británico hasta su cierre, absorbida por London Records, en 1992. En la actualidad, Factory vive su cuarta encarnación como F4 Records.


La película es en mi opinión un fascinante documental que recoge lo mejor de la escena de forma bastante real: música, sexo, drogas y personajes estrafalarios... Todo esto desde la visión Wilson, un hombre idealista que supo revitalizar de forma extraordinaria el Manchester de los 80; pero que a su vez, en su compromiso por la libertad de sus artistas, se buscaría su propia perdición.
En fin, mejor que la veáis y juzguéis por vosostros mismos...